Hace más de un año que nos conocemos, como pasa el tiempo cuando eres feliz, aún recuerdo la primera vez que te vi, venías por el pasillo un poco perdida, nos presentaron y mi primera impresión fue positiva, no se porqué había algo en ti que me llamó la atención, tu simpatía, tu forma de hablar, tu seguridad en ti misma.
Poco a poco nos fuimos conociendo y nació una hermosa amistad, entre nosotros había una relación de compañerismo y complicidad que nunca antes había sentido, una amistad sana. No puedo ocultar que a medida que te fui conociendo cada vez me gustabas mas, me sentía atraido por ti, aunque hiciera esfuerzos por ocultarlo, el hecho de verte ya me ponía nervioso. Recuerdo cuando me acariciabas la cabeza mientras hablabamos, cerraba los ojos y me imaginaba cogiéndote de la mano y acercando mis labios a los tuyos, hacía mucho tiempo que no sentía nada igual, despertaste en mi sentimientos que creía olvidados, pero tu eras como un muro, desde el principio dejaste claro que no querías estar con nadie, que te sentías bien sola, a mi me bastaba en ese momento con tener tu amistad, para mi era ya un lujo haber encontrado a una amiga como tu.
Los días iban pasando y me tenía que ir de vacaciones, pero no podía irme con el corazón encogido, sin decirte o tan siquiera insinuarte lo que yo sentía, sobre todo porque no sabía cuando te iba a volver a ver, así que el día antes de marcharme te escribí algo que según me contaste después, te dejó helada, algo que no te esperabas, y lo único que obtuve por respuesta fue tu silencio, pero no me importó porque me quité un gran peso de encima.
Cuando estaba de vacaciones no podía dejar de pensar en ti, echaba de menos estar a tu lado, hablar contigo, comer contigo, y reir, porque eso si, los dos no nos aburriamos cuando estabamos juntos, siempre había algo de lo que hablar y algún chiste que contar.
Cuando tu por fin estabas de vacaciones recuerdo que me llamaste una noche, y te pregunté si tenías algún plan para el fin de semana, yo tenía muchas ganas de verte, y aunque nos separaba todo un oceano, estaba deseando que me dijeses que fuera a verte, pero yo me adelanté, y me llevé una gran sorpresa cuando aceptaste mi invitación a venir a verme, estaba muy contento, por no decir emocionado.
Ese fin de semana que pasamos juntos en el piso de la playa fue algo especial, allí fue donde se demostró que eramos buenos amigos, y aunque no pasó nada entre los dos, nos conocimos mucho más. El respeto y el cariño que sentía por ti se hizo aún mas fuerte durante esos días. La última noche estuvimos hablando hasta muy tarde, y cada minuto que pasaba a tu lado yo te sentía un poco más cerca y a la vez más lejos, yo sabía que tus sentimientos hacia mi no eran los mismos que los mios, pero no puedo negar que me hice ilusiones, hoy me alegro de que aquella noche no pasara nada entre tu y yo, no quise forzar una situación que no sabía como podía acabar y preferí no arriesgar tu amistad.
Cuando nos despedimos en el aeropuerto sentí una gran tristeza, me preguntaba cuando volvería a verte, si volveriamos a coincidir, fue una despedida un tanto fría,recuerdo que me marché desanimado.
Continuará...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario